Sistemas Agroalimentarios Localizados

Eliminar la pobreza y la marginación de los sectores rurales no es tarea fácil, de los 1, 400 millones de personas en condiciones económicas y sociales indignas, el 72.4% vive en el medio rural. La tarea es inmensa y requiere de esfuerzos compartidos.
 
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 SEGUNDA PREGUNTA

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Mario Pensado



Mensajes : 24
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MensajeTema: SEGUNDA PREGUNTA   Vie Mayo 09, 2014 9:30 pm

2. ¿Cómo han sido sus trayectorias conceptuales? (CADENAS Y SIAL)
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Adriana Bocco



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Edad : 67

MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Vie Mayo 09, 2014 10:18 pm

Hola todos nuevamente!!!
Sábado y domingo están destinados a comenzar y concluir la discusión electrónica de la Segunda Pregunta del Foro:

¿Cómo han sido sus trayectorias conceptuales?

Para ello, he hecho un resumen de las ideas principales de nuestros cuatro expertos que contestan esta pregunta desde sus diferentes posiciones en los documentos oficiales que presentaron al Foro.
Les pido a los autores que sepan disculpar la simplificación que he hecho de sus valiosos y fructíferos aportes.

Trayectorias conceptuales de Cadena y SIAL

CADENA
El foco de este enfoque son las estructuras de gobernanza de las cadenas productivas globales, es decir los fenómenos de autoridad y relaciones de poder entre las empresas que forman parte de la cadena y los mecanismos de coordinación (Sarah Bowen). El enfoque a los agronegocios se mantiene como una aproximación sistémica que estudia sistemas abiertos construidos verticalmente, pero con atención creciente a los segmentos de insumos como al de distribución (Adolfo Alvarez). En esta evolución, la normalización en términos de calidad, de higiene, de empaque, de plazo de abastecimiento, impuesta por la distribución, se vuelve un método de gobernanza de las cadenas, que impacta también a los siales (Denis Requier-Desjardins).
El enfoque de cadenas y agro-negocios ha sido impactado por el desarrollo y la aplicación a las cadenas agroalimentarias del enfoque de cadenas globales (“global commodity chains” y “global value chains”) con una visión institucionalista de la gobernanza de estas cadenas (Denis Requier-Desjardins). Hacia fines de los ’90 el término cadena productiva global cambia por el de cadena de valor global. Este nuevo enfoque (CVG) recibe las influencias de la teorías de los costos de transacción y de la teoría de las organizaciones (Sarah Bowen). La evolución del núcleo teórico de los Agronegocios (AB) ha tomado distintas vertientes como la nueva economía institucional que ha enfatizado en los mercados imperfectos y en la necesidad de contratos para dar certidumbre a los actores, reducir costos de transacción y elevar la eficiencia de la organización de un sistema agroalimentario. Otra variante de análisis típica de los AB ha sido la teoría de agencia, que a partir de los años setenta empezó a valorar los costos que van asociados a cada una de las partes que intervienen en relaciones recurrentes como las que predominan en los sistemas agroalimentarios. El marco conceptual y operativo de los AB también toma como parte de su objeto de estudio e intervención al ambiente institucional.
Para Sarah Bowen, se continúa del debate sobre el fenómeno de la gobernanza; el enfoque de cadena todavía subestima la importancia del marco institucional y del contexto territorial; a pesar del rol de las políticas públicas el poder está localizado en el interior de las cadenas; hay que reconocer todavía que cada productor tiene una trayectoria y cómo la cultura afecta las cadenas.
Para Adolfo Alvarez, si bien se ha avanzado en el análisis de la cadena de valor a menudo no se interroga sobre cómo se distribuye el valor generado en estas cadenas ni qué desarrollo ha tenido específicamente este modelo productivo. Por otro lado, comprender y anticipar la dinámica de las transformaciones de las agroindustrias está siendo un desafío crítico, que está demandando de la renovación de marcos teóricos, así como de herramientas de diagnóstico y técnicas empíricas para hacer frente a ellos.

SIAL
El concepto de Sial se desarrolló gradualmente en torno a los problemas relacio¬nados con los acelerados procesos de transformación que se observaban.
En la década de 1980, la existencia de concentraciones espaciales de pequeñas empresas agroalimentarias, denominadas agroindustrias rurales (AIR), dedicadas a ciertos productos típicos locales. Dado que los productos locales se destinaban cada vez más al consumo fuera del territorio, la certificación de origen controlada se reveló como una problemática significativa.
En la década de 1990, emergieron importantes temas como los problemas ambientales, el desarrollo sustentable, la reproducción de la biodiversidad, la producción agroecológica, la multifuncionalidad de la agricultura y de las zonas rurales. Los métodos de calificación y certificación de los productos se diversificaron.
El concepto de Sial comenzó a interpretarse de dos maneras distintas: i) como un objeto concreto, un conjunto de actividades agroalimentarias visibles que se establecen territorialmente, ii) como un enfoque, una manera de abordar el desarrollo de los recursos locales, aunque el “sistema” no exista como tal. Después, empezó a surgir un tercer significado de los Sial: pensar en los Sial como una herramienta institucional que los órganos administrativos pueden utilizar en sus programas de planificación (José Muchnik).
Para Sarah Bowen, la trayectoria conceptual del marco SIAL parte del territorio que es el concepto central del SIAL y a partir de ahí se derivan otra serie de conceptos que van complejizando el análisis del SIAL, como la dimensión temporal que permite distinguir el concepto local de localizado para incorporar la historia de anclaje de un sistema particular en un territorio. El enfoque territorial recibe las influencias de las teorías del conocimiento y de las teorías de la proximidad. En el primer caso, se desarrolla la noción de saber-hacer local como conjunto de habilidades y conocimiento adquiridos a través de la práctica y producidos colectivamente junto con las instituciones locales que ayudan a traducir y garantizar esos conocimientos.
Pone en debate si este saber-hacer es una característica territorial, cuáles son las metodologías para estudiarlo, en qué grado este saber práctico es durable, cómo se construyen y apropian los criterios de calidad en base a qué saberes-hacer.
En el segundo caso, junto con el análisis de las estructuras y prácticas de gobernanza cooperativa, se desarrollan los conceptos de proximidad geográfica y organizacional facilitadores de la interacción entre los miembros de las organizaciones colectivas.
Un tercer aporte teórico son las nociones de cooperación y acción colectiva de donde se deriva la noción de localismo como vehículo de lucha social. Los problemas de poder y desigualdad deben ser resueltos mediante compromisos cooperativos y la construcción de instituciones localizadas. Algunos seguidores SIAL tienen una posición acrítica frente a la dinámica del poder que subyace en la implementación de arreglos territoriales.
Para Adolfo Alvarez, en el caso de los SIAL, se reconocen cuando menos dos escuelas: la de los investigadores franceses y de países en desarrollo. El fenómeno del territorio y la calificación de productos han tomado un rol decisivo en las investigaciones más recientes. La evolución del enfoque SIAL se ha distinguido por su diversidad de conceptos, enfoques, métodos de análisis que pueden resumir su vitalidad en la actualidad pero también la dificultad para consolidar su base teórica y conceptual.
Los SIAL han evolucionado en tres fases: la primera, revela características esenciales de las agroindustrias rurales concentradas espacialmente, como la capacidad para organizarse en torno a ciertos recursos territoriales comunes y conformar un sistema. El análisis de esta construcción colectiva se tradujo en el concepto de «activación» de los SIAL; en una segunda fase, se ubica a los SIAL en una etapa de activación y cíclica que permitió ubicar a estos sistemas en una lógica de investigación-acción; finalmente, la tercera etapa se sitúa en la integración y ampliación del concepto SIAL que ha derivado de intensas discusiones del enfoque, así como de la incorporación de nuevas variantes analíticas como la multifuncionalidad rural, la función de las AIR como herramientas para combatir la marginalidad y pobreza en distintas regiones y, por otra parte, el acceso a nuevos mercados, aprovechando nichos en los cuales tienen viabilidad productos tradicionales y/o calificados.
Denis Requier-Desjardins, analiza las trayectorias conceptuales teniendo en cuenta el vínculo entre la evolución del concepto SIAL y el debate reciente sobre el desarrollo territorial de las zonas rurales en el nuevo contexto de América Latina. En este contexto, se da un planteamiento inicial de la agro-industria rural como un medio de valorización de la producción de la agricultura familiar y por lo tanto de lucha contra la pobreza.
La definición inicial de SIAL hace referencia a un sistema productivo local, pero también a características territoriales de los productos, a comportamientos alimentarios y a redes de relaciones que no se limitan a las relaciones productivas. Se articularon después esas relaciones al concepto de capital social, que ha conocido un protagonismo importante en los temas del desarrollo en las últimas décadas. En el caso de los Siales, permite plantear el tema de la acción colectiva de activación. De estos primeros elementos se pueden identificar tres líneas de evolución del concepto:
-De una focalización sobre un producto a la toma en cuenta de un conjunto de productos.
-De un planteamiento de la calificación de los productos a la calificación territorial.
-El tema de las redes sociales (internas y externas al territorio).
-De un concepto analítico hasta una metodología de desarrollo local territorial.
Para Denis Requier-Desjardins, desde un punto de visto analítico el enfoque de Cadenas y el enfoque de SIAL se dan como dos abordajes sistémicos, el primero subrayando vínculos verticales dentro del sector agropecuario y, el segundo, vínculos horizontales a nivel del espacio rural. El tema que él plantea es el de las relaciones entre los elementos de los dos sistemas y el impacto sobre la gobernanza de los siales.

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Adriana Bocco



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Sáb Mayo 10, 2014 10:18 am

FELIZ FIN DE SEMANA PARA TODOS!!!! Seguramente vamos a estar más tranquilos para concentrarnos en la Segunda Pregunta del Foro. BIENVENIDOS A LA PARTICIPACIÓN!!!!!!
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Isabel Macia



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MensajeTema: Segunda Pregunta   Sáb Mayo 10, 2014 1:54 pm

Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL): “de una forma de organización localizada a un modelo de desarrollo” (Pomeón y Fraire 2011, p.9)

Me parece pertinente tal aseveración de los autores mencionados para exponer una concepción de lo que ha sido la trayectoria del enfoque SIAL.

Desde inicios de los noventa y continuado en la década de 2000, en América Latina, surgieron preguntas y se evidenciaron necesidades en el hecho que la agroindustria rural (AIR) no concierne a una actividad productiva por si sola sino que ha de ser vista como un elemento inserto en un sistema de múltiples dimensiones y en donde interactúan actores diversos (que se interrelacionan entre sí por el factor proximidad y que a su vez, tienen relaciones con actores de su entorno). Aunado al mismo tiempo, en el reconocimiento de las discrepancias surgidas en los pobladores rurales en su lucha por responder a nuevos desafíos en su actividad productiva: incremento del volumen de producción, aseguramiento de la calidad, plena participación en el mercado con eficacia basada en rendimientos y productividad; a lo que también, se sumó la crisis medioambiental y alimentaria, esto último desgranado en requerimiento de disponibilidad alimentos nutritivos, diversos e innovadoramente mostradores de estilos de vidas, o bien sin aditivos químicos (orgánicos), por ejemplo.

Todo ello, marcó el surgimiento del enfoque de los Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL). En sus inicios, los estudios de aplicación del SIAl, se centraron en las concentraciones de agroindustrias rurales, escenario en el cual, se vislumbró la conexión de la actividad transformadora con el territorio (cultura, forma de vida, recursos locales naturales y humanos, conocimiento local, capacidades, organización social, clima, suelos) que repercutía en la generación de productos con “especificidad territorial”. Así, el enfoque SIAL devengó respuesta en cuanto al fortalecimiento de la actividad productiva del campo, tras el reconocimiento, valorización y visibilización del llamado “patrimonio histórico (natural, cultural y tecnológico)” (Muchnik et.al. 2008). Igualmente se mantiene la posición que el enfoque SIAL busca lo puntualmente denominado anclaje territorial de las actividades productivas, lo cual refiere a la persistencia de perdurar en las localidades conquistadas, aún a cuesta de enfrentar desafíos como cambios intempestivos incontrolables y el gran tema de la seguridad alimentaria.

No obstante, no se desconoce la latente evolución que puede sufrir un SIAl sobre todo si se trata de buscar la tipicidad en los productos. Muchnik (2008), encontró, que para lograr anclar la actividad productiva en un territorio, se ha de trabajar con las variables siguientes: culturas alimentarias y especificación de los productos; evoluciones técnicas, saberes, competencias y aprendizajes; identidades territoriales, organización y redes de actores; combinación territorial de actividades y también, políticas territoriales.  
 
Se encuentra entonces, que el enfoque SIAL ha impulsado marcadamente el tema de la agroindustria rural, visto en la penúltima década del siglo pasado como una simple actividad económica familiar aislada, pero también como herramienta para el combate efectivo de la pobreza; y es a través de este enfoque, que en la actualidad las AIR, son el componente sostenedor, apalancado en un territorio, de un sistema que promete la sostenibilidad y sustentabilidad de las actividades productivas en el campo.

Saludos cordiales
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Marcelo Champredonde



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Sáb Mayo 10, 2014 3:29 pm

Hola colegas.
Las cuatro disertaciones y los aportes de Adriana son bien abarcativos y claros.
Para agregar algún elemento a la reflexión, sobre la evolución de ambos enfoques, pienso que ambos enfoques presentan una tendencia a converger en algunos aspectos. Y si bien es cierto que el enfoque de cadena predomina largamente en todo el continente en muchos casos la convergencia se debe a una mutua influencia.
Es cierto que los enfoques de cadena privilegian el abordaje de la gobernanza dentro de las cadenas (en el sentido "vertical") y a su vez privilegian el análisis de la gobernanza "horizontal" al interior de los espacios que congregan a las empresas que pertenecen a un eslabón de la cadena de valor o que las influencian. Pero entiendo que se observan evoluciones fuertes en las definiciones de dos conceptos que parecen ser estructurantes este enfoque, a saber los concepto de competitividad y de agregado de valor. Por un lado, la evolución hacia enfoques más comprensivos, inscriptos en la tradición de la escuela de los Agronegocios, que proponen abordar la competitividad en enfoques participativos y que convoca a los actores locales de uno o varios actores locales de la cadena. En esos enfoques, la competitividad es considerada como la capacidad de permanecer en los mercados en forma duradera (Bourgeois R., Herrera D., 1999). Esta definición, enmarcada en una visión comprensiva, permite considerar a un abanico de factores que van más allá de los mecanismos de formación de precios, las estructuras de costos y la porción de la cuota de mercado.
De igual manera, la definición de valor agregado, parece evolucionar en los últimos tiempos, dentro de una tendencia a comprender aspectos relacionados al impacto local de los procesos de puesta en mercado de los productos. En este contexto, el desarrollo territorial es abordado en términos de contribución a la competitividad, pero con una consideración creciente de aspectos como el impacto sobre el medio ambiente, sobre la cultura local y sobre la dinámica social del territorio.
Por su parte, el enfoque SIAL tiende a incorporar en mayor medida los aspectos relacionados al mercado y utiliza en forma más frecuente el concepto de Agregado de Valor (desarrollado desde los enfoques de cadena). Al respecto, considero que en el marco del enfoque SIAL es más apropiado hablar de "Valorización Integral". Pero revela una preocupación mayor por los factores de mercado.
En definitiva, la mutua influencia parece manifestarse en el hecho que si el enfoque SIAL sigue partiendo de las especificidades del territorio, considerando a la valorización de recursos locales en términos de patrimonialización. Pero en las reflexiones sobre el potencial de valorización de los recursos locales, se tiende a considerar con mayor énfasis la dinámica de los mercados. Y si bien el enfoque de cadena sigue partiendo en sus análisis de las oportunidades de mercado, a mi entender se tiende también a considerar cada vez más el concepto de desarrollo local en vez de limitarse al de crecimiento económico y al de competitividad.
Saludos a todos.
Marcelo Ch.
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Consuelo Rojas



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Sáb Mayo 10, 2014 3:33 pm

SIAL, un enfoque que da importancia a la relación “producto territorio” y debe dar respuesta a los nuevos desafíos: cambio climático, medioambiental, social y desarrollo territorial, temas que requieren análisis detenidos, pues implica dimensiones distintas.
El desarrollo del concepto SIAL se relaciona con la seguridad alimentaria, el desarrollo territorial y la necesidad de satisfacer nuevas formas de consumo caracterizadas por la búsqueda de productos diferenciados y con arraigo territorial, aunque no necesariamente con la autonomía y soberanía de las comunidades locales. Desde los mercados se exige la estandarización de los productos de consumo masivo, la certificación, y la inocuidad de los alimentos. Procedimientos que han conducido a la pérdida de valor relativo de la producción agrícola y de la autonomía de los agricultores, en favor de la transformación y distribución alimentarias de gran escala. Estos procedimientos son evidentes por ejemplo en la producción de cacao cuya normativa es extensa (Uso de especies, variedades o clones adaptados localmente, semillas y material de reproducción de origen ecológico, certificación de origen “cacao arriba”, certificación de cacao orgánico, calidad estandarizada, catálogos de sanciones, inspecciones internas, fichas de diagnóstico de fincas, contratos del productor con la organización, plan de mejoramiento de la finca, listado de productores, etc.), No todos los agro productores cumplen con toda esta gama de procesos y papeleos Y prefieren no ser parte de la organización.
¿Por qué se produce esta pérdida? No existen alternativas ante la globalización; débil valoración de la agro producción local en la economía nacional y no representatividad en las políticas públicas“ Ahora frente a este aspecto la pregunta es ¿cómo obtener la representatividad de los siales en las políticas públicas? Una reflexión puede ser se requiere de acción colectiva a nivel de la activación de los recursos por los actores del sial, en este caso ¿la política debería ser local-territorial? Porque el Sial apoya nuevas formas de gobernanza territorial, que se circunscriben a la valoración de la producción y consumo que de otra forma pasarían a otro eslabón en la cadena.

Consuelo
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Joaquin Gonzalez



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Sáb Mayo 10, 2014 3:58 pm

Hola a todos, felicitaciones a los organizadores, autores y a quienes aportan intercambios, realmente un placer la lectura.

Un aporte sobre la segunda pregunta apuntaría al énfasis puesto sobre el territorio en el enfoque Sial respecto de otros abordajes, así: “El enfoque territorial parte de la hipótesis según la cual la interdependencia entre actividades e instituciones son fuentes de una dinámica específica de desarrollo. El medio innovador (Aydalot 1986) los sistemas productivos localizados (Courlet y Pecqueur 1992) y los Syal forman organizaciones productivas fundadas sobre la permanencia de las relaciones localizadas “(Pecqueur 2010). La visión del autor sobre un territorio no solo descripto a partir de sus componentes productivos y cognitivos sino también a partir de sus capacidades de regulación ligada a los valores e intereses comunes y sobre todo a la existencia de un devenir y de proyectos.. La “territorialización” debe ser analizada como proceso específico donde la estructura primaria y funcional tienda a componerse de la necesidad de adaptación, de resiliencia y de inducir quizás una cierta vulnerabilidad sistémica.. (ibid). A partir del análisis de Pecqueur sobre la territorialización me pregunto en que punto sería interesante o un buen aporte en la evolución conceptual una mayor interacción o diálogo entre las reflexiones en torno a la resiliencia o sistemas resilientes (Walker et al) y los Sial, o la resiliencia de los Sial? siendo que en estos puede haber puntos comunes..
Saludos cordiales y gracias
Joaquín
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Francois Boucher



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Sáb Mayo 10, 2014 9:44 pm

Me parecen muy buenas intervenciones las de hoy y creo que se ha dicho lo esencial sobre los dos temas cadenas y SIAL. Se ha dicho también bastante sobre las trayectorias conceptuales de cada tema. En la parte que mas he trabajado que es lo de activación, yo diría que el punto de partida ha sido la relación que se hizo entre AIR y SIAL, o mas bien concentraciones de AIR, territorio y SIAL.
Se ha construido como lo mencione ayer varias herramientas metodologicas y durante estos procesos, se han hecho reflexiones sobre el concepto SIAL. Y progresivamente se ha dado mas importancia a las articulaciones entre actores que a la dimension de concentración geográfica de actividades. Hoy en el ultimo proyecto de investigación - acción que hemos desarrollado, hemos empezado a analizar las posibilidades de analizar el territorio con el enfoque SIAL y de proponer una metodología de activación territorial con enfoque SIAL. Pero, y es el punto que quería comentar hoy, debemos seguir nuestro camino de análisis y de reflexión. El punto negro que hemos detectado para el desarrollo de las concentraciones de AIR es sobre todo el tema de la comercialización. Pensamos que debemos ahora trabajar de manera mas fuerte este tema, y vemos que hay algunas pistas interesantes que se han abiertas en estos últimos años: mencionare por ejemplo el tema de los circuitos cortos de comercialización que pretenden el acercamiento entre los consumidores y los productores, pero también de los nichos de comercialización para productos con sellos de calidad. Estos sellos resaltan ciertas cualidades de los productos como el origen territorial, su carácter sostenible y de responsabilidad social, su calidad de orgánico, etc. Estoy pensando iniciar un proyecto sobre procesos de activación comercial innovador para las AIR en territorios seleccionados de America Latina y aportar nuevos conocimientos, metodológicos y técnicos, sobre el acceso de las AIR y la AF a circuitos comerciales apropiados e innovadores. Como le ven? Algunos de ustedes quisieran participar? Ya algunos de ustedes tienen informaciones, experiencias, conocimientos sobre estos temas?

Aqui en Mexico, hoy es la fiesta de las mamas, así que felicidades a todas las mamas.....Abrazos. François
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Jose Muchnik



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 3:08 am

Antes que nada felicitaciones a Adriana y a Mario por sus síntesis y su estímulo

Al tratar esta segunda pregunta sobre la evolución de los conceptos me parece oportuno abordar las diferentes acepciones de lo que designamos / llamamos “Sial”. Clarificación que surgió como una necesidad años después de haber comenzado a investigar los “Sial” y que es necesaria ya que podemos estar hablando de cosas / objetos diferentes bajo la denominación de “Sial”.

1) El Sial como concepto, como enfoque: está asociado a la construcción del conocimiento a la manera de pensar y abordar el estudio de las actividades agrícolas y alimentarias teniendo en cuenta sus interacciones sistémicas. Como ya se ha dicho el Syal como concepto parte de la relación alimentos / territorio y se focaliza sobre el estudio de los procesos de anclaje / desanclaje territorial de las actividades agri-alimentarias. Si nos referimos al Sial como concepto / enfoque me parece importante subrayar que no es condición “sine qua non” que exista materialmente un Sial para utilizar este concepto ni tampoco limitar su aplicación a los productos locales con identidad territorial (“produits du terroir”). Por el contrario el interés del Sial como concepto se manifiesta más en el análisis de situaciones en las cuales hay producciones con diferente anclaje que compiten en un mismo territorio. Por ejemplo la competencia entre la producción sojera y la producción lechera en la región pampeana en Argentina o de diversos sistemas de producción de maíz en México.

Dado que uno de los intereses del “Sial” como enfoque es analizar los procesos de anclaje / desanclaje territorial. Sería importante profundizar qué significan esos procesos en dimensión (i) histórica (ii) material (iii) inmaterial. Tema que trato en la nota que aporté para este foro. Precisemos que un anclaje territorial relacionado a factores materiales (clima, suelos… etc..) puede evolucionar hacia un anclaje territorial basado en factores inmateriales (saber hacer, culturas alimentarias, reputación del producto…). La evolución histórica (en el largo plazo) de la producción del cacao y del chocolate, es muy interesante al respecto (Consuelo se refirió a esto). Hoy en día los chocolates con mayor reputación son Suizos o Belgas y que yo sepa no crece el cacao en esos países. La estrategia de grandes firmas como la Nestlé fue siempre de “desterritorializar” el producto, para afirmar su poder en la cadena.

2) El Sial como “objeto concreto”, como un conjunto de actividades en un territorio dado: Esta segunda acepción del Sial está más ligada a las acciones que podemos hacer, a los procesos de activación de ese Sial (del cual nos habla François) Aquí sí existe el Sial, ya no se trata de una categoría abstracta. Entonces la cuestión que se plantea es ¿cómo analizar y describir ese objeto concreto? ¿ cuales disciplinas científicas y competencias técnicas son necesarias para ello? ¿cómo se articula esta investigación in situ con las acciones de desarrollo?...

3) El Sial como categoría organizacional / institucional: Esta tercera acepción está más relacionada con los instrumentos políticos que pueden elaborarse para promocionar / regular el funcionamiento de los Siales. Y conduce a la tercera pregunta de este foro.

Les deseo un buen domingo y que los intercambios continúen a ser fructíferos.
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Adriana Bocco



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 10:09 am

Gracias José por tu aporte. Me parece que ha clarificado mucho las distintas maneras de aprovechar,tanto para la producción de conocimientos como para las estrategias de desarrollo rural y territorial, el enfoque SIAL.
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asmolski



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 12:09 pm

Tengo unos comentarios acerca todo lo dicho en estos días, especialmente las respuestas buenísimas puestas aquí en la segunda pregunta:

1.) Otra trayectoria conceptual de SIAL ha sido para conectar productores-distribuidores-consumidores como actores económicos entre de lo rural y lo urbano (enfoque de la literatura de los mercados públicos en México; a ver Torres Salcido 2003; Torres Salcido 2010; Torres Salcido y Pensado Leglise 2010). Parte del problema que enfrenta los SIAL es la desvinculación de los consumidores al proceso productivo agroalimentario (la cadena productiva, según lo que entendí de lo dicho). SIAL en el territorio rural va a requerir el apoyo de los territorios urbanos, de los consumidores (a menos la gran mayoría de ellos).

Si hablamos de políticas públicas, una necesaria va a estar un programa educativo que podría vincular la gente a su comida (y entonces, el consumidor al productor), aun cuando una persona vive la vida urbana, y otra la vida rural. Hemos perdido un conocimiento acerca los alimentos y como notó Sr. Muchnik, SIAL está enfocado en la producción de conocimiento (de utilizar identidad para construir ligas culturales entre la gente como nueva forma de subjetividad).

Entonces, vamos a tener que buscar la manera más eficaz de promover SIAL y sus formas concretas (publicidad, construir imagen, etc.), de producir un programa educativo (libros de uso popular, programas de televisión, etc.). En eso quiero destacar unas disciplinas que se enfocan más en lo concreto: mercadotécnico, comunicación, publicidad, entre otras.

Anecdóticamente: cuando los trabajadores en Argentina expropiaron fábricas, no necesitaban sociólogos o filósofos, necesitaban contadores y otros profesionales así. Y estudiantes de las universidades fueron para ayudar las fábricas en esos asuntos concretos de manejar un negocio. Entonces, también de política pública concreta, creo en que necesitemos un programa que conecta estudiantes (y profesionales) a los que necesiten su ayuda. Como una red cooperativa.

2.) Sigo aquí lo escrito por Sr. Boucher: esa vinculación productor-consumidor en circuito corto de comercialización sucede aquí en Houston, Texas con los “Farmer’s Markets” (aunque hoy en día la mayoría de productos orgánicos y locales están ya comprados en los supermercados con enfoque a vender productos orgánicos, según US Department of Agriculture). Un punto destacado en la literatura (Torres Salcido 2012) es que esa forma de distribución viene de querer crear una distinción en las compras. El punto del concepto es que se distinguen para diferenciarse, entonces crea jerárquias.

La tendencia en Estados Unidos es que la gente que va a los “Farmer’s Markets” se distinguen con ellos, pueden pagar “price premium", piensan en vivir más saludable que los demás, vienen de la clase media o clase alta, etc. Entonces, una política pública va a necesitar estar enfocada en disminuir el precio, aunque es al contrario de lo que quieren los productores (¿o posible otra manera?). También, como superar una imagen de quienes son los consumidores de los productos orgánicos que pueden excluir exactamente la población que queremos incluir.

3.) En varios artículos de Sarah Bowen (por ejemplo, 2011), ha destacado un problema de territorio y su especificidad (destacado arriba en el resumen buenísimo de Adriana). Entonces, en este veo el problema como Deleuze y Guattari, que el ser no es algo absoluto, pero una multiplicidad, algo complejo. Sin hablar de identidad con diferencia, y como identidad y sus diferencias podrían estar en conflicto, no podemos, de verdad, entender exactamente que son los procesos concretos en cada situación distinta.

Entonces, una respuesta a la pregunta puesta por Muchnik: Necesitamos etnografía e historia como competencias técnicas. Tenemos que saber los detalles. Por ejemplo, en la obra de Sarah el gobierno Mexicano usa la mexicanidad para promover la industria del tequila, pero no toma en cuenta la identidad, la materialidad, etc. de los campesinos más afectados por sus políticas para guardar esa misma industria. También, aquí vemos la importancia de cadenas a SIAL, porque tenemos que entender la producción en sí, y no solamente los sistemas sociales alrededores que institucionalizan el sistema agroalimentario.
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Mario Pensado



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 2:11 pm

Nuestro Amigo Thierry Linck nos ha pedido que subamos su texto y aquí lo tienen:
Recordando PIDAL…
(bases y trayectorias conceptuales)
Thierry LINCK
Art-Dev, Montpellier
linck@corte.inra.fr

Adolfo tiene toda la razón cuando enlaza los enfoques de agribusiness (AB) con él de los siales: hay entre uno y otra una trama compartida y dos visiones radicalmente opuestas. Si tuviéramos que resumir en pocas líneas los resultados de tres generaciones de transformaciones agrícolas y agrarias (en Francia y en el mundo) entonces, más allá del espectacular aumento de la producción y de la productividad del trabajo, dos aspectos merecen una especial atención (Mazoyer , 2002; Parmentier , 2009 ; Senado , 2007 ):
1. El primero procede de un proceso masivo de uniformización de los agroecosistemas, asentado en un proceso de deconstrucción sistemática de los recursos y de los procesos biológicos: G. Azam (2008) habla de “despedazamiento” (découpage) de lo vivo.
2. El segundo puede caracterizarse por una profunda disociación entre la producción agrícola, por una parte, y la producción de los conocimientos, de las prácticas y de los medios que moviliza, por la otra.
Tanto el primero como el segundo evidencian una marcada desintegración de las bases territoriales de los sistemas agroalimentarios. Así, el manejo de la fertilidad tiende a convertirse en un asunto que se maneja fundamentalmente fuera de los límites de los predios y de os territorios rurales. El campesino ha dejado paso al agricultor, se ha convertido en un técnico y gerente especializado en la producción de materias primas indiferenciadas destinadas a la industria de los alimentos. Se hizo cargo de la producción de alimentos carentes de origen y de historia legible y que no pueden cumplir con sus funciones de enlace simbólico entre el hombre, la naturaleza, su entorno social y su propio cuerpo (Hervieu, 1994 ; Fischler, 1990).
Hacia finales del siglo pasado (Servolin, 1972; Hervieu, 1994; Tavernier, 1972; Mendras, 1974 y otros), era común ver en el sector agropecuario el eslabón menor y debilitado, dominado tanto por sus proveedores en tecnología, insumos y equipos como por la agroindustria a la cual destina la casi totalidad de su producto. Es precisamente en esta época y en este contexto que emerge en Francia el concepto –me arriesgaría a decir el movimiento- de los Siales. El concepto echa raíces en las escuelas francesas de la geografía (B. Kaiser, G. Bertand) y de la agronomía (R. Dumont). Nace oficialmente en 1998 con el lanzamiento del Programa Integrado SYAL-PIDAL  que puede considerarse como la matriz del enfoque SIAL tal como se viene manejando hoy en día tanto en América latina como en Europa.
El PIDAL marca una ruptura. Plantea al agribusiness no sólo como el sector donde se origina la subsunción de la agricultura sino también como un espacio por conquistar. Para ello es preciso lograr una reapropiación de los conocimientos técnicos y de todo lo que genera enlace entre el agricultor y los procesos, biológicos que activa; entre los territorios rurales y los alimentos, sus usos y los rituales de consumo. La construcción de una agricultura re-anclada en la realidad de sus historias locales y de sus ecosistemas y, para decirlo así, el “renacimiento” de los “terruños”, sustentan estrategias colectivas de producción de alimentos (y en el caso, de otros bienes o servicios) típicos. La valorización de lo singular puede entonces convertirse en ventaja competitiva siempre y cuando logra respaldarse en un control colectivo de los dispositivos que rigen cada uno de los eslabones que separan los recursos locales y las materias primas del producto final y de los hábitos de consumo. La acción colectiva, la democracia participativa, los dispositivos de valoración del origen (Denominaciones de Origen y demás Indicaciones Geográficas), el énfasis puesto en lo territorial, en los patrimonios rurales, en los “terruños” y en el análisis de las cadenas productivas son aspectos claves del enfoque SIAL heredado de Pidal. Otros, más operativos y más efímeros, tales como las nociones de clusters, de sistema productivo local o de distrito industrial han generado numerosos y animados debates antes de pasar a la historia.
No insistiré más sobre estos puntos: están de sobra conocidos y plenamente integrados en el enfoque SIAL. Prefiero poner énfasis en un logro bastante excepcional en las prácticas académicas: la implementación en PIDAL de un dialogo sumamente constructivo entre ciencias de la vida y ciencias humanas, entre la agronomía y la economía. Este dialogo es clave y condiciona en gran parte el futuro del enfoque SIAL. Al menos por tres razones.
A. En primer lugar porque es necesario ver en lo técnico (los conocimientos y los dispositivos de aprendizaje)  un factor no exógeno de la construcción de la calidad. Aquí, el diálogo interdisciplinario es imprescindible para objetivar y medir el vínculo con el origen.  Sólo el biólogo puede explicar cómo y en qué medida el manejo de los animales en agostadero, el uso de razas o de variedades locales, el manejo de materiales porosos en las queserías… dejan huellas sensoriales (sabores, texturas, colores, olores…) objetivables que marcan los productos de origen.
B. En segundo lugar, porque tanto el re-anclaje de las actividades agropecuarias en los biotopos y en las tramas temporales y sociales propias de las interacciones biológicas requiere la implementación de opciones técnicas idóneas. En la perspectiva de una transición agroecológica (M. Altieri) o de la intensificación ecológica (M. Griffon), las opciones técnicas adoptadas constituyen un factor clave de la construcción del desarrollo territorial. O, para decirlo con otros términos, un elemento decisivo para el paso de una explotación de la naturaleza a una lógica de cultivo de los ecosistemas (M. Mazoyer).  En este sentido tampoco puede considerarse el cambio técnico como neutro: tiene una incidencia directa tanto en el tipo de desarrollo por implementar como en la suerte de los proyectos de calificación del origen en gestación o en curso. En este sentido, se puede recordar que la difusión del modelo técnico dominante (sustitución de los recursos y conocimientos locales por insumos, equipos y recetas de origen industrial) ha tenido un fuerte impacto en el proceso de uniformización de la producción agropecuaria.
C. En tercer lugar, porque la elección técnica –la innovación- constituye de por sí un dispositivo de apropiación de la naturaleza que asocia necesariamente conocimientos técnicos y saberes relacionales. Los recursos bióticos, al igual que cualquier recurso “natural”, no existen de por sí, sino sólo por medio de su asociación con conocimientos técnicos que permiten identificar y usarlos, sacarles beneficios y transferirlos y, por ende darle sentido y presencia en el cuerpo social.  En este sentido, el grado de autonomía tecnológica local puede ser lo que marca la diferencia entre la producción de materias primas estandarizadas y la valorización de recursos específicos. Pero la autonomía tecnológica es algo que se tiene que conquistar. En la ausencia de dispositivos institucionales apropiados, el mercado impone sus criterios: las elecciones tecnológicas derivan entonces mecánicamente de la “productividad de los factores” (el “trabajo”, la “tierra” y el capital) considerada en las temporalidades cortas propias de las relaciones mercantiles. Pero, ¿cómo apreciar el valor real del trabajo o de la tierra? El mercado sólo nos da una visión troncada del valor. No integra en el valor del trabajo las competencias técnicas y relacionales locales que movilizan los productores y el valor que el mercado asigna a la tierra hace caso omiso de los riesgos y de los costos de preservación de los ecosistemas. La construcción de una alternativa al mercado sólo puede proceder del ámbito institucional de las acciones colectivas y de las políticas públicas. En uno y orto caso, la elección técnica es una fuente de tensión que abarca a la cadena en su conjunto, desde la producción agrícola hasta el consumo final. Pone en juego el reparto del valor agregado entre los diferentes componentes de la cadena, la capacidad de manejo de la cadena y por ende, la relación del hombre con la naturaleza y las relaciones que el alimento puede entablar entre los hombres.

A quince años de distancia y bajo la presión de nuevos desafíos (cambio climático, erosión de la biodiversidad, seguridad alimentaria…) los planteamientos de PIDAL no han perdido nada de su fuerza y de su pertinencia. Han evidenciado que tanto nuestra relación con la naturaleza como la que entablamos con nuestra alimentación se asientan en una asociación de conocimientos técnicos y relacionales. Estos conocimientos marcan nuestra relación con la naturaleza, estructuran las cadenas agro-alimenticias, orientan nuestras preferencias, hábitos y rituales alimenticios. Por lo tanto, los recursos bióticos y cognitivos no pueden asimilarse a simples factores de producción. No son mercancías, no tienen valor de cambio, no tienen vocación a ser apropiados individualmente y su producción se enmarca en las tramas temporales propias de los procesos biológicos y de los aprendizajes. Por lo tanto, la valoración del anclaje territorial como punto clave de la construcción de una alternativa al enfoque del agronegocio es difícilmente compatible con una regulación por el mercado. En este sentido, los nuevos desafíos del siglo llaman la construcción de nuevas opciones asentadas menos en los criterios del mercado y mucho más en instituciones destinadas a preservar y reforzar, en todos los ámbitos pertinentes, combinaciones  idóneas de conocimientos técnicos y relacionales.
Los recursos bióticos y cognitivos son recursos colectivos. El concepto tiene que manejarse en una perspectiva proactiva. A contracorriente de la economía que sólo lo define tomando en cuenta sus usos potenciales  es preciso recordar que un recurso colectivo es también algo que se produce. En este sentido, es preciso focalizarse en las modalidades de construcción de la apropiación colectiva. Esta, al igual que la propiedad privada se asienta en un principio de exclusión. Se diferencia por la gran variedad de sus formas y modalidades: emerge entonces como una distribución, no necesariamente igualitaria, de capacidades a identificar, acceder, manejar, sacar provecho y transmitir. En este sentido, la respuesta a los grandes desafíos del siglo es más de corte político (remite a la construcción de una elección colectiva) que económico.
Thierry LINCK
linck@corte.inra.fr
Montpellier 10/05/2014
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Mario Pensado



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 2:27 pm

Va otro documento de nuestro amigo Thierry Linck sobre un texto de Marcelo Champredonde:

Comentario  sobre texto de Marcelo Champredonde   [SECCIÓN DOCUMENTOS SUGERIDOS]
THIERRY LINCK
linck@corte.inra.fr
Montpellier

En la verborrea de fin de siglo pasado era común referirse a la noción de tipo de desarrollo, dando a entender con ello que el desarrollo –al igual que el “progreso”- no es el resultado de algún proceso lineal y necesario. Bajo esta perspectiva, se desarrolló a partir de los años setenta un análisis crítico del modelo de desarrollo impulsado bajo los auspicios de la segunda revolución agrícola. Podría decirse que este modelo debe su éxito a la difusión de conocimientos técnico-científicos que permitieron incrementar en forma espectacular tanto la producción de víveres como la productividad del trabajo. Pero también se apuntaba que el modelo se asentaba en la sustitución de recursos locales por insumos y equipos industriales, transfiriendo hacia los agricultores y las generaciones futuras el cargo del desgaste del medio ambiente.
Este modelo que pasa por alto todo lo que “huele” a especificidades locales (practicas productivas, productos típicos, patrimonios ambientales, cognitivos y estéticos…) es también el pilar de una división internacional del trabajo tanto en la producción agrícola como en la producción de alimentos. En el sur, la difusión del modelo puede ser un potente factor de empobrecimiento de las agriculturas tradicionales que no se encuentran en situación de asumir la caída de los precios agrícolas ligada al incremento medio de la productividad del trabajo. En otras partes, donde la presión sobre la tierra es baja y cuando las condiciones naturales (agua, suelos, relieve…) lo permiten, el modelo revela ventajas competitivas muy significativas. Esta es, entre otras regiones una característica de las Pampas.
Pero total, sólo se trata de un modelo, producto más de una elección que de una necesidad imperiosa. Pueden concebirse alternativas al modelo: los movimientos campesinos que cobran fuerza de los años 70 en adelante se inscriben en esta perspectiva, lo mismo que los enfoques Sial un par de décadas después. El movimiento se asienta en una premisa: el modelo “técnico-científico” de la segunda revolución agrícola no tiene una legitimidad absoluta (genera costos sociales y ambientales excesivos). Al menos no tiene más que alternativas técnicas y científicas asentadas en una inserción fuerte de la agricultura en las redes tróficas que estructuran los ecosistemas: la agricultura “alternativa”, o sea sustentada en la activación de conocimientos científicos y técnicos locales, tendría la ventaja de ser a la vez respetuosa del medio ambiente y generadora de empleos rurales. En este sentido, el enfoque SIAL, toma a contra-corriente los fundamentos del modelo dominante: convertir lo local en ventaja competitiva, organizar a partir de lo local las redes agroalimentarias que permitirán valorar los recursos locales en lo que tienen de específico, atendiendo las expectativas que emergen en el seno de una población urbana desconectada de sus raíces rurales. La alternativa puede interpretarse como una opción política abierta en beneficio de los grupos sociales que han sido víctimas de la difusión del modelo dominante: en Europa, la agricultura familiar y en el sur (al menos en gran parte de los pauses del sur) los campesinados “tradicionales”.
En grandes rasgos y en una perspectiva económica, podría decirse que el tipo de desarrollo seguido en las Pampas procede de un enfoque SIAL: valoran las especificidades locales (ausencia de presión sobre la tierra, disponibilidad de agua, de tierras planas, con conexiones eficientes con el mercado mundial…) en contextos en los cuales no ha llegó a prosperar significativamente prácticas productivas, conocimientos locales y relaciones sociales propiamente rurales (digo, lo que se reconoce detrás del concepto de terruño). Una visión dinámica probablemente conduciría a revisar este juicio: la internacionalización de las Pampas ha nutrido un proceso de concentración de las capacidades de decisión, fomentado un uso exageradamente especializado de los suelos y de los ecosistemas, propiciado la intervención de intereses y actores externos a expensas de la población local y a costa de procesos emergentes de organización territorial autónoma. Allí también, quizá los Siales puedan abrir expectativas, pero siempre con base en las características locales (como plantear, por ejemplo, el fomento de cadenas “cortas”?).
En resumen, no coincido en un punto: eso de la visión positivista que le da a la noción de “conocimientos técnico-científicos” un carácter sagrado. El modelo técnico “positivista”, es propio de la segunda revolución agrícola y sólo tiene la legitimidad que le otorgó el modelo de desarrollo seguido en la segunda mitad del siglo pasado. En corolario, el enfoque Sial difícilmente puede dejar de asentarse en la construcción de conocimientos técnico-científicos propios, acordes con el tipo de desarrollo que propicia. La cuestión del cambio técnico no puede dejar de ser objeto de debate."
Th 11 05 14 linck@corte.inra.fr
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Mario Pensado



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 6:56 pm



Dos notas:

En el l primer texto de LINCK faltaron dos notas que son:

PIDAL: Procesos de Innovación en el Desarrollo agro Alimentario Local.

Una nota que va asociada al último párrafo, a la frase "...tomando en cuenta sus usos potenciales..." que dice: "Samuelson, se define a los bienes colectivos tomando en cuenta sus atributos de no rivalidad o no exclusividad. Sobre el tema ver también a G. Hardin, M Olson y E. Ostrom."
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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Dom Mayo 11, 2014 10:10 pm

Trayectorias conceptuales de Cadena y SIAL

Nuevamente de vuelta al foro, luego de cumplir algunos compromisos académicos.
Siguiendo con el desarrollo del foro, y luego de leer algunas intervenciones, me permito agregar algunas reflexiones que me parecen pertinentes.

En referencia a las cadenas y los Agronegocios, coincido con mis compañeros que la evolución del concepto está fuertemente apalancada operativamente por la evolución de su estructura organizacional (gobernanza) fuertemente apoyada por los aportes de las ciencias económicas y administrativas, lo cual permitió al enfoque de cadena y Agronegocios a través de la planeación estratégica fortalecerse mucho más al mismo tiempo de gestionar exitosamente sus amenazas y debilidades, a estas alturas creo que nadie duda de esa realidad. Sin embargo, me permito agregar que, lo que realmente ha apalancado operativamente la evolución del enfoque de cadena y Agronegocios es el uso y aprovechamiento de las Tecnologías de la información y la Comunicación (TIC), por lo menos en los últimos 10 años según las (CEPAL, 2013), el aprovechamiento de las tecnologías vienen abriendo brechas en distintos modelos de desarrollos agrícolas en américa latina apuntalados por Brasil, Argentina, Chile y México.

En el caso de los SIAL, el tema es mucho más complejo y caótico, en el tema organizacional realmente a grandes rasgos se ha fracasado, son organizaciones que se forman solo en el papel, huérfanas de liderazgo gerencial, y sin una visión de Desarrollo Organizacional (González I. , 2008).
Coincido con el Dr. Boucher en referencia a que “el punto negro del SIAL es la Comercialización”, ciertamente así es, y esto no es nuevo, tenemos varias décadas diciendo lo mismo, y aún no hemos visualizado claramente la solución, obviamente muy compleja, especialmente por lo que ya hemos dicho sobre la “des-gobernanza rebelde institucional a nivel rural”, ese problema aún persiste, los productores rurales (con algunas excepciones regionales) son cada vez más individualistas (el individualismo se ha incrementado en los últimos 30 años (Dulcire, 2013) en comunicación personal, y en mis investigaciones de campo (Rivas, 2014) aun sin publicar observo claramente una debilidad preocupante al reflexionar lo referente al capital social de una zona cacaotera del piedemonte Portugueseño venezolano producto del fracaso de las políticas públicas en los últimos 5 años (Polan Lacki) y su dura crítica hacia los agricultores individualistas, nos señala algunas reflexiones a considerar sobre esta realidad en América latina y el caribe.

En referencia a los comentarios de Asmolski & Boucher sobre el tema de la comercialización, creo que el SIAL debe mantener su Coherencia sobre la estrategia de diferenciación como puntal para la competitividad, enfocarse más en la especialización tal y como lo sugiere también (Lacki, 2014), los Estados y Gobiernos a través de sus políticas públicas pueden ser Aliados de los SIAL en referencia a promover el consumo de productos con “Sellos de Calidad”, al igual que las empresas privadas en sus programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) también pueden apoyar en la divulgación de consumos preferencialmente a aquellos productos con Indicación Geográfica Local (IGL), sin que ello signifique sacrificar los precios, estos últimos forman parte de esa patrimonio local productivo que hay que conquistar y defender (parafraseando a Mario Pensado) y una actividad por estudiar para su defensa es promover los mercados de subastas de alimentos en los “Mercados de Agricultores” tal y como lo señaló nuestro compañero del foro Asmolski; en los japoneses tenemos algunas experiencias y enseñanzas por analizar y reflexionar sobre como ellos gestionan las subastas de agro productos orgánicos en esos mercados de agricultores, donde un par de mango (fruta) por ejemplo logró venderse recientemente en algo más de 2000 Dólares (Acá esta la oportunidad del apoyo de los Grupos Interesados y Aliados), perseguir utopías dejan algunos resultados positivos, hay que insistir en los “Mercados de Agricultores”, allí los SIAL tienen mucho que aportar, y observemos como los Auto mercados ahora comienzan a abrir espacios en sus anaqueles a los productos Orgánicos, sin dudas una conquista de los SIAL que los Agronegocios comienzan a saborear”, una estrategia de diferenciación, una fortaleza de los SIAL.

En este contexto entonces, tenemos sendos desafíos, los contratos cada día no podrán imponerse, sino negociarse entre la agroindustria nacional e internacional y los pequeños agricultores (Dulcire, 2014), será necesario apoyar a los pequeños productores rurales sobre ese tema, los SIAL como estructura Organizacional tiene allí un enorme desafío por delante, un poco en asumir la deuda existente que han dejado las estrategias anteriores, aún persiste la desconfianza de los pequeños agricultores (actores) hacia los “Aliados” llámese gobiernos, instituciones, empresa privada, etc, y esa es la razón por la cual insistimos que la necesidad de un partenariado de los grupos de interés externos es necesario para activar los SIAL en América latina toda.

Finalmente, no podemos pasar por alto la dimensión tecnológica, en realidad por omisión hemos sido promotores de un Escepticismo filosófico y científico sobre la voluntad y posibilidad de empoderar a los pequeños productores rurales sobre el uso y aprovechamiento de las TIC. El espíritu de los tiempos nos lleva a poner acento en este tema (Cada vez es más fácil gestionar la tecnología con las apps), no se trata de distraerse en la construcción de nuevos modelos tecnológicos de redes de Mercadotecnias Agroalimenticias, no, se trata de que los mismos actores la construyan (Las TIC públicas como Google son una herramienta gratis), en este sentido los invito a dar un vistazo a la conferencia que dimos recientemente en la Universidad UNELLEZ sobre este tema, observamos en los rostros del auditórium ese mismo escepticismo, en contraste, hemos encontrado en algunos líderes campesinos un interés por aprender sobre el tema, ya ellos saben que el internet móvil es el vehículo para desarrollar esa cadena corta de comercialización, ese vínculo entre el productor primario y el consumidor final es posible y esta es otra las oportunidades en las cuales las políticas públicas del Estado y los programas de RSE de las empresas privadas pueden apoyar a través de los SIAL como estructura Organizacional.
Saludos cordiales,
Carlos Rivas Twitter: @agroempresas
Ver Conferencia en Documentos con el titulo: "Las TIC y la agricultura Local"
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andré linck



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Lun Mayo 12, 2014 4:02 am

buenos dias a todos...

Un debate muy interesante: permite llevar uninventario de las muchas sensibilidades que despierta lo de los siales. Lo que me parece perfectamento logico en la medida en que los siales tienen por vocacion enfatizar lo especifixco... La problema procede del hecho de que no resulta facil sacar una jerarquía entre los conceptos, sus acepciones y las categorias analiticas necesaria para armar un bosquejo metodologico.
Modestamente, quisiera resaltar unos pocos puntos:
- territorio : fundamentalement es un espacio apropiado. Por ende como se construye esta apropiacion, cuales son sus características?
- también es un espacio-recurso, o si se quiere, "un recuro-sistema" estructurado por flujos de energía, de información, de materia...
- Lo que diferencia un enfoque cadena de un enfoque SIAL: simplemente el hecho de que el sial pone enfásis en el recurso (o sea en el origen: en la naturaleza en su asociacion con conocimientos locales).
Otra caracteristica (pero en este punto no hay consenso); la cuestion de la apropiación.
- Algo que se ha enfatizado: lo economico (cadenas) y lo interdisciplinario (los siales). A lo cual es importante añadir: tramas temporales abiertas en el caso de los sial (al menos en principio) las temporalidades cortas propias del intercambio ercantilm.

Th
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Adriana Bocco



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MensajeTema: Re: SEGUNDA PREGUNTA   Mar Mayo 13, 2014 10:35 pm

SÍNTESIS DEBATE SEGUNDA PREGUNTA DEL FORO
¿Cómo han sido las trayectorias conceptuales de Cadena y SIAL?

José propone, abordar las diferentes acepciones de lo que designamos / llamamos “Sial”, para abordar la respuesta a la segunda pregunta del Foro sobre la evolución de este concepto. La primera acepción es el Sial como concepto, como enfoque asociado a la construcción del conocimiento, o sea, a la manera de pensar y abordar el estudio de las actividades agrícolas y alimentarias teniendo en cuenta sus interacciones sistémicas. El Syal como concepto parte de la relación alimentos / territorio y se focaliza sobre el estudio de los procesos de anclaje / desanclaje territorial de las actividades agri-alimentarias. Para aplicar o usar este enfoque como concepto no es condición “sine qua non” que exista materialmente un Sial ni tampoco limitar su aplicación a los productos locales con identidad territorial (“produits du terroir”). El interés del Sial como concepto también se manifiesta en el análisis de situaciones en las cuales hay producciones con diferente anclaje que compiten en un mismo territorio (como la producción sojera y lechera en la zona pampeana argentina). Dado que uno de los intereses del “Sial” como enfoque es analizar los procesos de anclaje / desanclaje territorial, sería importante profundizar qué significan esos procesos en su dimensión (i) histórica, (ii) material (iii) e inmaterial. La segunda acepción, es el Sial como “objeto concreto”, como un conjunto de actividades en un territorio dado; esta segunda acepción está más ligada a las acciones que podemos hacer, a los procesos de activación de ese Sial (del cual nos habla François). La tercera acepción es el Sial como categoría organizacional / institucional; esta acepción está más relacionada con los instrumentos políticos que pueden elaborarse para promocionar / regular el funcionamiento de los Siales. Y conduce a la tercera pregunta de este foro.
Para Consuleo, La evolución dl concepto SIAL evolución se relaciona con los cambios en el contexto (cambio climático, social, medioambienteal y desarrollo territorial), pero también cambios en las exigencias de los mercados (estandarización de los productos de consumo masivo, la certificación, y la inocuidad de los alimentos). ). Estos cambios han llevado a la pérdida de valor relativo de la producción agrícola y de la autonomía de los agricultores, en favor de la transformación y distribución alimentarias de gran escala. Las consecuencias de esas pérdidas son la débil valoración de la agro-producción local en la economía nacional y la no representatividad en las políticas públicas. Y deja planteadas las siguientes preguntas: ¿cómo obtener la representatividad de los siales en las políticas públicas? ¿la política debería ser local-territorial?
Para Isabel, en sus inicios, los estudios SIAL, se centraron en las concentraciones de agroindustrias rurales, donde se vislumbró la conexión de la actividad transformadora con el territorio (cultura, forma de vida, recursos locales naturales y humanos, conocimiento local, capacidades, organización social, clima, suelos) y su repercusión en la generación de productos con “especificidad territorial” (Isabel). En los ‘90 y 2000, en América Latina, se demostró que la agroindustria rural (AIR) no concierne a una actividad productiva por sí sola sino que ha de ser vista como un elemento inserto en un sistema de múltiples dimensiones y en donde interactúan actores diversos (que se interrelacionan entre sí por el factor proximidad y que a su vez, tienen relaciones con actores de su entorno).
En esta evolución del enfoque SIAL, se han ido modificando los conceptos de concentraciones de Agroindustias Rurales (AIR), territorio y SIAL propiamente dicho. Progresivamente, se ha ido dando más importancia a las articulaciones entre actores que a la dimensión de concentración geográfica de actividades. Esta evolución no ha concluido y se debe seguir el camino de análisis y de reflexión. Plantea que, uno de los temas en que se debe trabajar fuerte, es el de la comercialización, como los circuitos cortos de comercialización que pretenden el acercamiento entre los consumidores y los productores, y nichos de comercialización para productos con sellos de calidad (François).
Pero, el enfoque SIAL busca también lo puntualmente denominado anclaje territorial de las actividades productivas, lo cual refiere a la persistencia de perdurar en las localidades conquistadas, aún a cuesta de enfrentar desafíos como cambios intempestivos incontrolables y el gran tema de la seguridad alimentaria (Isabel).
En este sentido, Joaquín propone que se debería incorporar al análisis de la evolución conceptual del SIAL las reflexiones en torno a la resiliencia o sistemas resilientes (Walker et al), o la resiliencia de los Sial, a partir de los aportes hechos por Pecqueur sobre el fenómeno de territorialización. Este autor afirma que no sólo se debe representar el territorio a partir de sus componentes productivos y cognitivos sino también a partir de sus capacidades de regulación. La territorialización debe ser analizada como proceso específico donde la estructura primaria y funcional tienda a componerse de la necesidad de adaptación, de resiliencia y de inducir quizás una cierta vulnerabilidad sistémica.
Para Andy, otra trayectoria conceptual de SIAL ha sido para conectar productores-distribuidores-consumidores como actores económicos entre de lo rural y lo urbano (enfoque de la literatura de los mercados públicos en México; a ver Torres Salcido 2003; Torres Salcido 2010; Torres Salcido y Pensado Leglise 2010). Parte del problema que enfrentan los SIAL es la desvinculación de los consumidores al proceso productivo agroalimentario.
Marcelo plantea la relación de los enfoques de cadena y de SIAL, en el sentido de que, en su evolución, tienden a converger. Este fenómeno lo explica a partir de la evolución en las definiciones de los conceptos de competitividad y de agregado de valor. La competitividad es considerada como la capacidad de permanecer en los mercados en forma duradera (Bourgeois R., Herrera D., 1999). Mientras que la definición de valor agregado, tiende a abarcar aspectos relacionados al impacto local de los procesos de puesta en mercado de los productos. En este contexto, el desarrollo territorial es abordado en términos de contribución a la competitividad, pero con una consideración creciente de aspectos como el impacto sobre el medio ambiente, sobre la cultura local y sobre la dinámica social del territorio. Por su parte, el enfoque SIAL tiende a incorporar en mayor medida los aspectos relacionados al mercado y utiliza en forma más frecuente el concepto de Agregado de Valor (desarrollado desde los enfoques de cadena). En definitiva, la mutua influencia y la convergencia parecen manifestarse en el hecho de que el enfoque SIAL sigue partiendo de las especificidades del territorio y considerando a la valorización de recursos locales en términos de patrimonialización. Pero, en las reflexiones sobre el potencial de valorización de los recursos locales, tiende a considerar con mayor énfasis la dinámica de los mercados. Y si bien el enfoque de cadena sigue partiendo en sus análisis de las oportunidades de mercado, tiende también a considerar cada vez más el concepto de desarrollo local en vez de limitarse al de crecimiento económico y al de competitividad.
Desde otro punto de vista, Thierry Link, enlaza los enfoques de agribusiness (AB) con el de los siales: hay entre uno y otro una trama compartida y dos visiones radicalmente opuestas. Analiza dos hechos principales como consecuencia de las transformaciones agrícolas y agrarias.
1. El primero procede de un proceso masivo de uniformización de los agroecosistemas, asentado en un proceso de deconstrucción sistemática de los recursos y de los procesos biológicos: G. Azam (2008) habla de “despedazamiento” (découpage) de lo vivo.
2. El segundo puede caracterizarse por una profunda disociación entre la producción agrícola, por una parte, y la producción de los conocimientos, de las prácticas y de los medios que moviliza, por la otra. Tanto el primero como el segundo evidencian una marcada desintegración de las bases territoriales de los sistemas agroalimentarios. El campesino ha dejado paso al agricultor, se ha convertido en un técnico y gerente especializado en la producción de materias primas indiferenciadas destinadas a la industria de los alimentos.
Hacia finales del siglo pasado era común ver en el sector agropecuario el eslabón menor y debilitado, dominado tanto por sus proveedores en tecnología, insumos y equipos como por la agroindustria a la cual destina la casi totalidad de su producto. Es precisamente en esta época y en este contexto que emerge en Francia el concepto –me arriesgaría a decir el movimiento- de los Siales. El concepto echa raíces en las escuelas francesas de la geografía (B. Kaiser, G. Bertand) y de la agronomía (R. Dumont). Nace oficialmente en 1998, con el lanzamiento del Programa Integrado SYAL-PIDAL que puede considerarse como la matriz del enfoque SIAL tal como se viene manejando hoy en día, tanto en América Latina como en Europa.
El PIDAL marca una ruptura. Plantea al agribusiness no sólo como el sector donde se origina la subsunción de la agricultura sino también como un espacio por conquistar. Para ello, es preciso lograr una reapropiación de los conocimientos técnicos y de todo lo que genera enlace entre el agricultor y los procesos biológicos que activa; entre los territorios rurales y los alimentos, sus usos y los rituales de consumo. La construcción de una agricultura re-anclada en la realidad de sus historias locales y de sus ecosistemas y, para decirlo así, el “renacimiento” de los “terruños”, sustentan estrategias colectivas de producción de alimentos (y en el caso, de otros bienes o servicios) típicos. La valorización de lo singular puede entonces convertirse en ventaja competitiva siempre y cuando logra respaldarse en un control colectivo de los dispositivos que rigen cada uno de los eslabones que separan los recursos locales y las materias primas del producto final y de los hábitos de consumo. La acción colectiva, la democracia participativa, los dispositivos de valoración del origen (Denominaciones de Origen y demás Indicaciones Geográficas), el énfasis puesto en lo territorial, en los patrimonios rurales, en los “terruños” y en el análisis de las cadenas productivas son aspectos claves del enfoque SIAL heredado de Pidal.

A quince años de distancia y bajo la presión de nuevos desafíos (cambio climático, erosión de la biodiversidad, seguridad alimentaria…) los planteamientos de PIDAL no han perdido nada de su fuerza y de su pertinencia. Han evidenciado que tanto nuestra relación con la naturaleza como la que entablamos con nuestra alimentación se asientan en una asociación de conocimientos técnicos y relacionales. Estos conocimientos marcan nuestra relación con la naturaleza, estructuran las cadenas agro-alimenticias, orientan nuestras preferencias, hábitos y rituales alimenticios. Por lo tanto, los recursos bióticos y cognitivos no pueden asimilarse a simples factores de producción. No son mercancías, no tienen valor de cambio, no tienen vocación a ser apropiados individualmente y su producción se enmarca en las tramas temporales propias de los procesos biológicos y de los aprendizajes. Por lo tanto, la valoración del anclaje territorial como punto clave de la construcción de una alternativa al enfoque del agronegocio es difícilmente compatible con una regulación por el mercado. En este sentido, los nuevos desafíos del siglo llaman la construcción de nuevas opciones asentadas menos en los criterios del mercado y mucho más en instituciones destinadas a preservar y reforzar, en todos los ámbitos pertinentes, combinaciones idóneas de conocimientos técnicos y relacionales.








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